29/10/22

VOCACIÓN PERMANENTE II

 


 

 

Cuando pienso por qué condecoraste

mi pequeñez con vocación tan alta,

me pierdo en el asombro; pero salta

mi corazón de gozo, por contraste.

 

Lo que tengo, Señor, me lo donaste.

Me has de seguir donando lo que falta.

La primavera de tu amor esmalta

con flores gratuitas mi desgaste.

 

Sigue llenando mi vasija pobre

con tu inmensa riqueza, hasta que sobre

en mi sangre palabra agradecida.

 

Mi vocación es dar a cada hombre

el paraíso vivo de tu Nombre

y, con tu Nombre, tu Verdad y Vida.