30/10/22

VOCACIÓN PERMANENTE III

 




Para clamar nací. Clamando vivo.

Clamando flores, astros o palomas.

Diciendo a todos que en las pardas lomas

Te siento, Te disfruto, Te percibo.

 

Y este clamor de sangre difusivo

de tus latidos y de tus aromas

Tú me lo das, Señor. En mí Te asomas

con júbilo de amor contemplativo.

 

Me hiciste, para Ti, grito de asombro.

Pusiste tanta luz sobre mi hombro,

que he de alumbrar para aliviar mi carga.

 

Soy todo luz o gozo iluminante

que, por nacer de Ti, brota incesante

y cuanto más se dona, más se alarga.