21/10/22

MARÍA, TU ESTRELLA

 


 

Una estrella sencilla convocaba

tus asombros de luz contemplativa.

Una estrella de llama siempre viva

donde Dios se nutría y habitaba.

 

Era mujer. Su corazón manaba

ternura maternal y difusiva.

Libérrima de amor y tan cautiva

que como flor oculta se inmolaba.

 

El mismo Dios, con su cariño ileso,

pulió su corazón y, beso a beso,

la vistió de palomas inocentes.

 

Por eso tú, mirándola, sentías

el latido de Dios, y florecías

rosales de plegarias confidentes.

 

(Sonetos a San Pedro de Alcántara VI)