22/10/22

TU LICOR EMBRIAGANTE

 



 

Porque el licor de Dios embriagante

robó tu corazón. Y, poco a poco,

llegaste al paraíso de estar loco

para seguir a Dios que iba delante.

 

Tanto miraste a Dios, que tu semblante,

flaco y amable, cuando te convoco,

siembra vigor en todo lo que toco

y me da fortaleza recreante.

 

¿Qué fuego de cariño en tus entrañas

retiraba las tristes telarañas

de penas y de fríos mordedores?

 

¿Qué fulgor en tus ojos recogidos

atizaba tus cirios encendidos

contemplando al Amor de tus amores?

 

(Sonetos a San Pedro de Alcántara, V)