Siempre nueva, Teresa, aunque las horas
deterioren la historia lacerada.
Sigue tu luz sencilla siempre alzada
en recientes y límpidas auroras.
Nos llamas con la pluma. Nos devoras
con urgencia de Dios en la mirada.
Es cordial y entrañable tu llamada
como el Amor-divino a quien adoras.
Siempre nueva, Teresa. Primavera
de voz en flor llenísima y sincera
que nos dice risueña lo que ha visto.
Siempre nueva, Teresa. Eres campana
que esparce corazón en la mañana
como testigo fiel de Jesucristo.
(Tríptico de sonetos a Santa Teresa de Jesús y a sus Hijas,
con gratitud y afecto muy hondos)
