Enfermos en tus ojos, en tus manos.
Enfermos en tu alma misionera.
Diligencia de amor que se hace hoguera
para quemar olvidos antihumanos.
Ves a Jesús enfermo en los hermanos
y le brindas tu joven primavera.
Vas trillando tus horas en la era
de servicios humildes y tempranos.
Soledad de la dulce compañía
arropando temblores de agonía
y besando las llagas dolorosas
Sigue plantando blancas azucenas
en el desvelo de tus Siervas buenas
ministras de caricias generosas.