Te llamas “de Jesús” más que Teresa,
Más que Doctora Mística que escribe,
Más que “monja andariega”,
Más que “Madre Teresa”, Más que Santa…
Te llamas “de Jesús”: Tu vida entera
pertenece a Jesús. El es tu Dueño.
Señor de tus entrañas. Propietario
de tus latidos siempre enamorado.
Te llamas “de Jesús”, ya no cabes
en otro nombre con frontera humana.
De Jesús, la hermosura de tus ojos;
de Jesús, el ingenio sonriente,
de tu palabra escrita o pronunciada;
de Jesús, tus agobios caminantes;
de Jesús, tus desvelos fundadores;
de Jesús, tus silencios encendidos;
de Jesús, tu vivir para sembrarte
en la tierra con sed contemplativa;
de Jesús para alzar “palomarcitos”
con palomas de vírgenes azules;
de Jesús, como lámpara que alumbra
el gozo del asombro enamorado.
Te llamas “de Jesús”: eres el trigo
que nace de sus besos regalados.
La Virgen Nazarena te alimenta
con sangre de Jesús, para que seas
eterna sembradora de esperanza;
palabra llana, manuscrita y viva
que convoca a vivir en las “moradas”
del Amor infinito.
Te llamas “de Jesús”. Serás por siempre
robo querido de su llama viva.
Prenderás con tus sílabas ardientes
todos los hielos de mediocridades.
Fundirás en tu cálida locura
los cálculos sin alas de los tibios.
Te llamas “de Jesús”. El es tu Dueño
y tú la dueña de su Luz divina
y de su Blanca Humanidad nutriente.
