Así sencillamente como crece
con aroma de luz la violeta.
Poemar, sin saber que soy poeta.
Dar sin cobrar el alba que amanece.
Así sencillamente, se merece
la vida honda, cálida y secreta
donde el amor inmenso se concreta
para no perecer. Y no perece.
Así, sencillamente, como trino
de ruiseñor oculto, cristalino
regalando belleza confidente.
Así, sencillamente, como brisa
que nace del calor de la sonrisa
y se da por amor, sencillamente.
