Un contrato con Dios he manuscrito
que llena mis entrañas de alegría:
Yo le entrego pobreza que confía;
El, riqueza total: el Infinito.
Yo le doy las angustias de mi grito;
El, la ternura de su compañía.
Yo, mi luz diminuta de bujía;
El, las estrellas que le solicito.
Salgo ganando, porque Dios se cuida
de mis sombras, mis cosas y mi vida;
y yo tan sólo de cantar su gloria.
Por eso guardo mi contrato amado
en la sangre mejor de mi costado
y en el beso mejor de mi memoria.
(Tríptico de gratitud y alegría por la vocación III)
