20/11/22

LA ORACIÓN DE TUS MANOS

 


 

La palabra nacía de tus manos callosas

prolongado la llama creadora del Padre.

Puso el árbol cobijo al latido del hombre

cuando le hiciste hogar tejiendo sus anhelos.

 

Y, cuando abrían los surcos de la tierra dormida

tus arados antiguos, árboles caminantes,

sembrabas esperanza para saciar el hambre

con el pan que anhelaban los hermanos pequeños.

 

María contemplaba tus manos sonriendo

mientras Jesús jugaba a tu sombra segura.

Te bastaba este premio para seguir regando

con gotas de sudor la planta de la vida.

 

Trabajaste rezando, rezaste trabajando

en síntesis vital de palabra encarnada.

Al Padre le agradaba la oración de tus manos

esculpiendo latidos de afecto familiar.

 

Danos palabra-carne en el vivir diario.

Danos manos amigas de las cosas que tocan.

Danos sonrisa alegre ascendiendo a la cumbre

con las alforjas llenas de trabajo fecundo.