Y vuelves a nacer en cada Misa
-Forma de pan, Niño de pan- tan leve.
Y naces en mis manos. Me conmueve
tu locura tan honda y tan sumisa.
Mi palabra de hombre Te precisa,
Te desciende, Te alumbra, Te hace nieve,
Te besa las entrañas, Te remueve
hasta hacerte eucarística sonrisa
Y vuelves a nacer. ¿Por qué tan poco
se queman mis arterias cuando toco
tu blanco fuego en forma de Comida...?
He de vivir, Amor, como la llama:
verso de luz para cantar que ama
y sólo vive para dar la vida.