¿Quién alumbra los ojos de esta mujer que ofrece
las tres dimensiones de su alma
al cielo opaco y gris amenazando lluvia?
¿Qué hogar oculto tras el horizonte,
calienta manantiales en su sangre
para donarse en llamas generosas?
Su carne leve de cereza ardiendo
desafía al otoño
con el verso redondo y virginal de su presencia.
Sus alas, fragilísimas y audaces, de tierna mariposa
buscan la flor perdida en el paisaje.
Hay mucha luz en torno y la esperanza
en las miradas de los cardos.
Lleguemos de puntillas al espacio
donde guarda el secreto de su vida:
el secreto divino de su vuelo.
Una palabra: AMOR, viste sus ojos;
una palabra: AMOR mueve los labios;
una palabra: AMOR hiere sus plantas
para escribir caminos con su sangre;
una palabra: AMOR prende sonrisas
en el espacio inhóspito del miedo.
Es POBRE por amor:
no tiene casa, ni parcela de tierra, ni cartilla
con números hinchados densamente;
sólo tiene
el pan de cada día conquistado,
el sol nutriendo su sonrisa de niña
y todas las estrellas alumbrando
sus noches sin fantasmas.
Sólo tiene la paz del abandono
en las manos de Dios.
Es libre para el vuelo: se desprende
como leve gaviota de silencio.
Se confía al Padre Celestial.
Su cálculo es amar y su desvelo
pender hogares en la noche fría.
Es tan pobre, tan pobre, que posee
la plenitud del mundo en su sonrisa.
y es VIRGEN, es decir, tiene la sangre
sembrada de azucenas y claveles.
Noche y día vigila los contornos
de su tierno cariño, porque quiere
salvar de fugas su caudal materno.
Le duele el corazón algunas veces para crecer deprisa.
Entonces mira limpiamente al cielo
y con gasa de nube
venda las llagas de su carne cierta.
Pero es feliz viviéndose en sus hijos:
nutriendo con su leche los capullos
del rosal que, sin ella moriría.
Es tan virgen, que llora como madre;
es tan madre, que vuela como virgen.
Virgen y madre, Esposa fecundada
por el Amor Divino que le habita.
Y, por salvar caminos, OBEDECE:
Aporta su granito a la montaña de la unidad con vértice en el cielo.
Sabe que obedecer es roturarse matando hierbas de capricho estéril.
Sabe que la humildad construye templos, alza torres con lengua de campanas,
inicia al paraíso de estar juntas -un solo corazón, una sola alma-
contra la soledad del egoísmo.
Y esta mujer- milagro que habéis visto habita en nuestro mundo:
pasea nuestras calles, respira nuestro aire,
sus lágrimas también saben amargas y, a veces, tiene hambre y tiene frío.
Pero es MUJER- MILAGRO y nos alumbra
con signo de LUZ- RESUCITADA.
