“Esclava del Señor” o poseída
por su Amor que te llena y te desposa.
En Dios tu corazón libre reposa
y es tu vida vivir desde su Vida.
Pobre de Dios, feliz y compartida
con sencillez fresquísima de rosa
que se da, que se esparce, que es dichosa
en fatiga de fe comprometida.
Virgen de Dios, purísima doncella,
amadora indivisa como estrella
de silenciosa y celestial mirada.
Obediente en fecundo regocijo
al Espíritu, al Padre y a tu Hijo
que te hace Madre tierna y consumada.
(Tríptico de gratitud y alegría por la vocación I)
