Antes de ser altísimo poeta
donaste el corazón en aventura.
Hubiste de pasar la noche oscura
copiando sencillez de la violeta.
En soledad fundiste la saeta
de su anhelo interior hacia la altura.
Se hizo tu pluma luminosa y pura:
alas del santo y sangre del asceta.
Buscabas que el amor te poseyera,
te arrancara de ti, te condujera
por el claustro filial de su cariño.
Antes de ser poeta, te perdiste
en la anchura de Dios. Y te fundiste
como en el seno de la madre el niño.
