14/12/22

SÚPLICA POÉTICA A JUAN DE LA CRUZ

 


 

Juan de la Cruz, Poeta, que ya vives

la eterna Poesía del Amado,

que nos miras

desde la luz carente de penumbras…,

a ti la sencillez de mis palabras

pidiendo plenitudes.

 

Tómanos, llévanos, alumbra el pulso

de nuestra sangre dilatada en alas.

 

Somos poetas, es decir, sufrientes

con todas las palomas perseguidas.

 

Somos la luz llagada de preguntas

cuando mueren los niños.

 

Somos la mano que sostiene el aire

delgado del silencio.

 

Somos la cuna donde duerme el gozo

de la exacta palabra bienhechora.

 

Somos el salmo de caminos hondos

que llevan al misterio.

 

Insatisfechos peregrinos somos

a la entraña del hombre.

 

Requerimos tus huellas sabedoras

de noches superadas, convertidas

en aurora perenne.

 

Tómanos, llévanos hasta el encuentro

con la Palabra-Carne: Jesucristo.

 

Enséñanos a descubrir la Fuente

que siempre “mana y corre, aunque es de noche”.

 

Regálanos el “amoroso lance”

y fúndenos ingrávidos

en tu fe, “toda ciencia transcendiendo”.

 

Tú, que sabes de Amor, que sólo eres

proptopalabra de cristal amante,

tórnanos amadores que dibujen

la Hermosura inefable.

 

Juan de la Cruz, Patrono de latidos

que cantan al Amado,

te necesita el hombre más que al aire

que nutre sus pulmones.

 

Necesita tus ansias, tus palabras

transidas en la Llama de amor viva.

 

Necesita tus muerte en conquista

de la Vida Infinita.

 

Juan de la Cruz, dolencia consumada

en la sílaba exacta del cariño,

ingeniero de estelas a lo eterno,

arquitecto de fuentes que reflejan

“los ojos deseados”…,

abríganos contigo en el regazo

de tus versos orantes.

 

Juan de la Cruz, que duermes en Segovia

reclinado en paisajes teologales,

danos tu voz para decir al hombre:

“Levántate, que pasa Dios amando.

Levántate del cieno que aprisiona

tus ojos en la Nada.

Despréndete de la arrogancia bélica

que siembra desamparos lacerantes.

Libérate del “yo” que te idolatra

matando los jilgueros de tu alma”.

 

Juan de la Cruz, libérrimo testigo

del júbilo filial que se reclina

“entre las azucenas olvidado”

para salvar la libertad fecunda,

transfúndenos tu sangre de Poeta

llena de Dios besándote.

 

Recupera las sílabas perdidas

en laberinto de mediocridades.

 

Danos pupilas que descubran flores;

danos oídos que perciban versos

“en ríos sonorosos”.

 

Juan de la Cruz, Patrón de intimidades

hasta quedar robado por Sus Ojos,

dile a Dios que nos robe y nos sumerja

en el asombro de su Ser Inmenso.

 

Dile que el frío que nos hiere tanto

sólo lo cura Su mirada cálida.

 

Juan de la Cruz, amigo, los poetas,

prendidos en tu Llama,

respirando la luz de tu presencia

en tu sepulcro vivo,

profesamos tu nombre. Deseamos

que tu mensaje de cariño arda

en todos los rincones de la tierra.

 

Juan de la Cruz, contigo nos sentimos

habitantes del gozo, cuidadores

del hogar que no cesa.

Tú nos haces doctores de Esperanza,

benefactores de los hombres rotos.

 

Gracias por ser la “música callada”

que arrulla el corazón y lo renueva

con latidos de cielo.

 

(Leído en el homenaje a San Juan de la Cruz, junto a su sepulcro. 12-XII-93)