Triste te veo, amigo, y no lo sufro
porque cursé carrera de payaso.
Mi oficio me convoca cada instante
a sembrar alegría en los barbechos
heridos por los cardos abusivos.Los dos restauraremos el camino
de luz entre tus ojos y los míos.
Buscaremos ayuda entre las flores
siempre abiertas al sol de la esperanza.
Convocaremos a los niños pobres
para jugar con barro gratuito.
Alzaremos silencios verticales
en la verde plegaria de los chopos.
Haremos el payaso seriamente
predicando la paz y la concordia…
Todo, menos morir en la caverna
de la tristeza tuya que es la mía.
¿Sabías que la noche ya no es noche
desde que el Sol se acurrucó en su seno?
¿Sabías que una Virgen silenciosa
encendió la Palabra con sus besos?
¿Sabías que los Ángeles se hicieron
poetas de la luz en Noche-Buena?
¿Sabías que los pobres se asombraron
con júbilo de Dios en las entrañas?
No lo sabías, ¿verdad? Pues ya lo sabes.
Alza tus ojos y los dos muy juntos
seremos ingenieros de caminos
o payasos de Dios que no se cansan
de restaurar senderos de alegría.
