Aquí, Señor, en esta mordedura
duele mucho sentir la carne rota.
Hay un chortal perenne donde brota
en vez de agua, sangre y sangre oscura.
La tierra no escuchada es tierra dura
que prende al corazón, pero lo azota.
Y este silencio de áspera derrota
es por huir de la verdad-hondura.
Porque la tierra es honda, late y labra
reciedumbre de hierro en la palabra
para que el ser encuentre su pronombre.
La tierra no escuchada es tierra fiera
que muerde y mata porque desespera
alumbrar sus poemas en el hombre.
(Navidad 1985. Tríptico de sombra y luz. Hay crispación de aceros, heridas en crecimiento, trozos de niños, golondrinas ausentes, enebros olvidados, hambre, más hambre. Llora y muerde la tierra maltratada y no escuchada)
