Acuerdo manuscrito: Yo Te canto
mi pobreza desnuda y confidente;
Tú me llenas de Ti sencillamente
y me libras de mí para ser santo.
Yo Te doy las acequias de mi llanto,
Tú me das el alivio permanente.
Yo proclamo tu Nombre vivamente;
Tú cobijas mi sombra con tu manto.
Yo cultivo mi huerto diminuto;
Tú maduras mis flores y mi fruto
con tu sol, con tu brisa y tu rocío.
Tú me acercas a Ti como a los niños;
yo me dejo querer por tus cariños:
y soy tuyo Señor, y Tú eres mío.
