7/2/23

AL MONASTERIO CISTERCIENSE DE SAN VICENTE EL REAL

 



Gracias por ser palabra silenciosa,

relicario de luz, ala del sueño,

historia en piedra y piedra con empeño

de traducir el alma de la rosa.

 

Gracias por ser mansión donde reposa

la blancura de salmo navideño.

Incienso adorador al alto Dueño

que crea cuando besa cada cosa.

 

Cuando tu manto de silencio puro

cobija mis anhelos, inauguro

intimidades de sabiduría.

 

Cúbrame tu cogulla Cisterciense

remoto monasterio, San Vicente,

y será “gregoriana” mi alegría.