12/2/23

GRATITUD A LAS PALOMAS CARMELITAS DE LA FUENCISLA

 



 

Irradia paz vuestra postura humilde

ante el sagrario humilde y silencioso:

Esposas de rodillas recibiendo el mensaje del Esposo.

 

Dóciles, disponibles

puliendo el corazón inmaculado

para mejor amar, para ir sembrando

sonrisas de esperanza como antorchas

que alumbran las veredas en la noche.

 

Sabéis de intimidad con el Amado

y entráis en el hogar de las vivencias con pasos teologales

para sentiros hijas jubilosas.

 

¡Oh pequeñez de amor siempre alumbrando

plegarias sosegadas e inocentes…!

 

Como la Virgen, ejerciendo el oficio de las flores

que nunca se marchitan porque tienen hundidas sus raíces

en la tierra de Dios no marchitable.

 

¡Cuánto cariño blanco en vuestra sangre

y cuánta casa nazarena abierta

para hospedar azules inocencias…!

 

Esclavas Carmelitas carpinteras

que labráis la madera de las almas con pulso josefino

que hace suaves los golpes del martillo.

 

Y todo porque sois pobres, sencillas,

vírgenes plenas de maternidades,

portadoras totales de obediencia a la Iglesia y al Papa,

como quien porta garantía de alas

con rumbo libre en la fidelidad.

 

Os agradezco que os hayáis fijado para anidar -palomas queridísimas-

en las peñas austeras, donde anida

la Paloma en origen: la Fuencisla.

 

Os agradezco que cuidéis de Ella sintiendo muy de cerca sus latidos.

Os ha llamado Ella porque quiere

incienso adorador -y sois vosotras-;

Vergeles de plegaria -y sois vosotras-;

presencia custodiante josefina -y sois vosotras-;

austeridad sencilla y sonriente -y sois vosotras-;

Iglesia concentrada y hogareña -y sois vosotras-;

solidez de querencias teresianas -y sois vosotras-;

llamas vivas de hoguera sanjuanista -y sois vosotras.

 

Todas vosotras, candorosas vidas,

Esclavas Carmelitas mensajeras

que ha enviado el Señor hasta Segovia, en misión de esperanza,

con orante silencio, con amable palabra,

con signo orientador de hábito austero

con sonrisa de flores nazarenas

con humildad de amor recio y oculto…

 

Mi gratitud profunda hacia vosotras sólo sabe decir:

“Gracias, Señor,

por habernos mirado nuevamente

en estas niñas de tus ojos puros”