Desde el Monasterio de San Vicente Segovia aparece volando. Sus múltiples torres se dirigen al cielo. Tienen vocación de altura como las cigüeñas que las coronan.
No es posible borrar la historia de esta ciudad con alas místicas.
Se ven todavía las carretas cargadas de piedra y las manos constructoras bordando iglesias románicas y primores góticos.
Se oyen latidos de reposo feliz con las tumbas predicando vida eterna.
Segovia es creyente y permanecen las lámparas de su fe encendidas. Alumbran y calientan con pétrea fidelidad.
Las Monjas Cistercienses de San Vicente elevan plegarias por esta ciudad en vuelo para que sus piedras con alas de fe jamás se cansen de volar.
