4/2/23

NIEVE SOBRE LOS MONTES II

 



Desde la nieve, corazón de armiño,

levanto mi plegaria de ternura.

El candor de su luz me da estatura

y amanece mi paz en desaliño.

 

Ángeles locos salvan mi cariño

al silencio con alas de altura

y mi sangre gozosa se aventura

a volar blancamente como un niño:

 

Niño soy, hermanado con la nieve,

cuartilla dócil para ser escrita

si el amor en la pluma que me nombra.

 

Nadie viole mi sonrisa leve;

nadie manche la luz que deposita

el sol de Dios sobre mi blanca sombra.