11/9/23

EL JOVEN RICO II

 


 





Pero no la sembró porque perdía

su medio corazón en este juego

se agrandaba la llama de su fuego

y la noche era oscura y era fría.

 

También para los pobres parecía

un poco dolorosa y sin apego,

pero, apoyados en mendigo ruego,

la noche -dijo- apenas dolería.

 

Y Jesús le miró. Jesús nos mira

en cada hombre que desnudo expira

a nosotros vestidos de caprichos.

 

Y también hoy se quiebra su mirada

con otra luz metálica y dorada

que nos entierra en elegantes nichos.