“Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”
Amor, Palabra viva, Jesucristo,
perdona a esta palabra que se lanza
como pluma desnuda a ver si alcanza
tu Palabra total en la que existo.
Flagelado de vientos no resisto
este vaivén de miedos que me avanza.
Sal a mi encuentro Tú, viva esperanza.
Hijo vivo de Dios. Insisto, insisto.
Sacerdote me hablo y mi palabra
vacilo a veces si algún surco labra
en que florezcas Tú, tu amor divino.
Hazme carne y palabra como esas
y veré florecer tus primaveras
al riego de mi sangre en el camino.
