Serpiente de este siglo, enmascarada
con sabia egolatría. Su veneno
está dentro del hombre, y en su seno
le germina el vacío de la nada.
La nutre oscura sangre concentrada
en odio inmaculado, y en sereno
río de cinismo, fluye cierto y pleno
hacia la mar atea canonizada.
Decrece el hombre y crece la serpiente,
alimentada de su carne impura.
Si alguien profeta habla de esperanza
se holla su palabra impunemente.
Libre en esclavitud el hombre avanza
hacia una noche como nunca oscura.
