13/9/23

SOBRE El DOLOR

 




“Padre mío; por qué abandonaste”

Y el Padre no responde. Todavía

queda en tu cuerpo sangre de agonía

para regar el árbol que plantaste.

 

El árbol de la cruz, duro contraste

que conjuga la noche con el día.

Huímos del dolor, y la alegría

está en ese dolor que fecundaste.

 

El dolor culminó tu amor divino

que sólo en el patíbulo florece

para enseñarnos a morir, muriendo.

 

Soy un hombre, Señor, un peregrino

hacia el amor que alimenta y crece.

Si el amor es sufrir, viva sufriendo.