1/9/23

SOBRE LOS ATEOS I

 


 


Sobre mi sangre pesa vuestra sangre,

gravita la orfandad de vuestra vida

paloma en vuelo rota por las alas

 

Mi sangre, filial vuelo de esperanza

sobre el breve parentesco del tiempo,

siente dolor de peso, vuestro peso

de tierra sin espigas o con ellas

paro vacías en lanzada erguida

hacia la luz que las corona y lava.

 

Me duele vuestra sangre como un frío

de tiempo limitado y fugitivo

hacia cualquier rincón del egoísmo.

 

Me doléis todos mucho, porque sois

mis hermanos llagado en lo frágil,

en lo más frágil de mi ser: el alma.

 

Porque mis tristes pájaros heridos

por todas las preguntas del misterio.

Porque estáis cultivando soledades

para huir de la propia soledad.

Porque habéis amputado sobriamente

la mano de Dios, y, en la agreste

del misterio que encubre su mano

en vuestra propia carne envejecida,

se alzan inútilmente vuestras manos

al hueco de la nada construida.

 

Porque no tenéis hijos para siempre

ni esposa, ni familia para siempre…

Porque quizá, jamás habéis tenido

padres, esposa, hijos o palomas… 

Porque, quizá, jamás habéis devuelto

unos minutos limpios al amor.