Sobre mi sangre pesa vuestra sangre,
gravita la orfandad de vuestra vida
paloma en vuelo rota por las alas
Mi sangre, filial vuelo de esperanza
sobre el breve parentesco del tiempo,
siente dolor de peso, vuestro peso
de tierra sin espigas o con ellas
paro vacías en lanzada erguida
hacia la luz que las corona y lava.
Me duele vuestra sangre como un frío
de tiempo limitado y fugitivo
hacia cualquier rincón del egoísmo.
Me doléis todos mucho, porque sois
mis hermanos llagado en lo frágil,
en lo más frágil de mi ser: el alma.
Porque mis tristes pájaros heridos
por todas las preguntas del misterio.
Porque estáis cultivando soledades
para huir de la propia soledad.
Porque habéis amputado sobriamente
la mano de Dios, y, en la agreste
del misterio que encubre su mano
en vuestra propia carne envejecida,
se alzan inútilmente vuestras manos
al hueco de la nada construida.
Porque no tenéis hijos para siempre
ni esposa, ni familia para siempre…
Porque quizá, jamás habéis tenido
padres, esposa, hijos o palomas…
Porque, quizá, jamás habéis devuelto
unos minutos limpios al amor.