7/10/23

ÁRBOL DE SAN JUAN DE LA +

 


 





El anciano ciprés vive en la altura

dando la mano mística enterrara

sus raíces de niño vegetal.

 

Mis ojos de poeta se refugian

en su palabra de silencio alto.

Porque habla todavía y en sus dedos

de madera encendida alberga huellas

de los dedos de Juan, el de la “llama”.

 

Va vistiendo su carne macilenta

del calor de las rocas donde apoya

su leve soledad.

Sigue escribiendo líricos anhelos

en el viento que peina o que rotura.

 

Juan de la Cruz no cesa de plantarle

y de llamar al hombre sumergido

en la niebla del valle.

 

Juan de la Cruz, madera de ciprés

con vocación de vuelo metafísico

quiere salvar espejos en las aguas

con hedor de ciudad en las entrañas.

¿Despegaré mi carne del gran miedo

a plantarme en la roca de la vida?