5/10/23

BOSQUE DE ENEBROS

 


 




Troncos grises y copas verde oscuras

que el tiempo retenido va escribiendo

sobre la piel austera de mi pueblo.

 

Alguna liebre goza del silencio

y las tercas cigarras, de su hogar.

El aire se detiene entre sus brazos

y recita plegarias monacales.

 

Lejos, arrullos leves de palomas

y balidos de ovejas.

Yo penetro en el bosque de puntillas

por no mover sus aguas transparentes.

Me desnudo de sangre en sobresalto

y me baño en su nido de silencio.

Despejada la niebla en mis entrañas

descubro que hay un niño en soledad

pidiéndome vivir.

Le sonrío y se enciende mi esperanza

pero entonces me duelen los minutos

perdidos en urgencia de cemento

y me prometo ser sólo un enebro

del bosque milenario de mi pueblo,

me prometo escuchar al marginado

niño de mis entrañas doloridas.

 

Hundiré mis raíces en la tierra

y volaré sobre el silencio virgen

para encontrar a Dios, mi niño triste.