Mis queridas amigas de Brasil:
El tiempo y el espacio nos limitan
y no puede mi voz felicitaros
con el gozo de física presencia.
Pero en las alas del humilde verso
con vosotras, mis amigas,
dialogaremos acueductos recios
y alcázares de vuelo universal;
rezaremos silencios monacales
en Ávila de piedra y misticismo,
con Teresa y con Juan; contemplaremos
la sonrisa del Chorro en Navafría.
