Piedras que hablan de personas muertas.
Silencios elocuentes de la historia.
Llamaradas estériles de gloria
pidiendo asilo en las moradas ciertas.
Sois, para mí, heridas descubiertas
del barro humano, de la vil gloria;
pero dáis dimensión a la memoria
y abrís a mi desvelo nuevas puertas.
Puertas de eternidad, donde florece
otra vida mejor, que no decrece
con la erosión callada de las horas.
Vosotras, piedras de la fe esculpida
seréis testigos de la carne erguida
que convierte las noches en auroras.
