Morimos cada día, a veces, cada instante.
Vamos fluyendo lentos al gozo de la sangre.
Sembramos amapolas, brotamos primaveras.
Nuestro río se esparce en arroyos azules.
Se esparce nuestro río oculto y silencioso
besando las raíces del tierno ser humano.
Nos alza la esperanza en árboles de carne
y nos talan las Hachas de huracanes ingratos.
