con júbilo reciente mis claros ruiseñores.
Hay nuevos aposentos con nuevos moradores,
pero mi casa Suya me sigue cobijando.
Llueve mi Dios-Amigo sobre mi campo yerto,
cuando se queda mudo mi corazón pequeño.
Prende mi Dios-Amante los fríos de mi leño
con la llama que alumbra su Corazón despierto.
