Madre, deseo pedirte, con matiz de reciedumbre viril,
la ternura.
Hoy se usa poco.
Nuestros criterios y palabras, malentendiendo el espíritu crítico
se han hecho mordientes.
Nuestras relaciones menosprecian la sana cortesía.
Nuestras miradas, a veces,
destilan lejanía, amargura, aspereza…
