CON ADÁN PECADOR
“Pero la serpiente…dijo a la mujer…: Seréis como Dios, conocedores del bien y del mal” (Génesis 3,1)
pupilas de mujer. Hubo serpiente
manchada de soberbia y un ardiente
deseo de romper las ataduras.
Hubo temblor de sol en las alturas
y un pavoroso miedo de repente
La noche se hizo noche oscuramente
y ofreció sendas libres más oscuras.
Y dijo Dios: “Adán, ¿por qué te escondes?”
“Señor, estoy desnudo”, respondiste.
¡Desnudo, roto, mancillado y triste!
¿Acaso arrepentido?...¿Me respondes?…
No te habla Dios, Adán, soy yo que sigo
desnudo, roto, triste y fiel mendigo.
