31/1/22

NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, MAS LÍBRANOS DEL MAL

 


 

Tenemos miedo a caminar.

El lodo

acecha nuestros pies para quitarnos

la débil fuerza que nos garantiza

la llegada a tu luz.

 

Siempre somos los niños que comienzan

su balbuceo de pasos por la vida

para aprender a andar.

 

Y, si la madre aleja

el calor de su mano de la nuestra,

sólo nos queda el llanto y los temblores.

 

Pero Tú, Mamá Dios, ya lo sabrás

y nos mandas llorar nuestra impotencia.

Y solícitamente nos previenes

para que no caigamos.

 

Líbranos de mirar a la serpiente

y dialogar manzanas atrayentes.

Líbranos de sentirnos volanderas

para escapar del nido en solitario.

Líbranos de ser libres falsamente

como ramas que ufanas se desgajan

del tronco vivo que les da la savia.

 

Líbranos de caer

desde el Maligno

ni de dar culto a la Nada:

donde se adoran ídolos de barro;

donde se ofrece incienso

a la ausencia de alondras mañaneras;

donde no hay esperanza

y la Palabra

es herida en voces desgarradas

que intentan destronar la Poesía.   

 

Padre Nuestro, Papá, que nos durmamos

en el tierno abandono de saberte,

de gustar que eres Padre que nos quieres

que nos acoges siempre y que nos llamas

a construir la gran familia cósmica.