Ven conmigo, Francisco, Resucita
mis ansias de tener alas amantes.
Quiero calzar sandalias caminantes
que hablen de Dios con huella manuscrita.
Ven conmigo, Francisco. Deposita
en mi sangre tus lámparas quemantes.
Quiero volverme loco cuanto antes
con la locura de tu paz bendita.
Ven conmigo, Francisco. Recupera
la luz de tu esperanza campanera
convocando a los hombre y a las yedras.
Alumbraremos juntos la mañana
con amor de ternura franciscana
que talle corazones en las piedras.
(Fiesta de San Francisco - 1997)
