6/10/22

ORACIÓN EN VERSO A SAN FRANCISCO DE ASÍS II

 


 

Ven conmigo, Francisco. Necesito

calor de intimidad.

Necesito también, tú ya lo sabes,

aroma vegetal

para escuchar el verso de las rosas

y aprender a rezar.

 

Tú veías reflejos del Amado

en fuentes de cristal;

besabas a los seres inocentes

con tu dulce mirar;

ibas poblando con palomas blancas

las montañas y el mar

y tus huellas humildes encendían

estrellas al pasar.

 

Ven conmigo, Francisco, que la noche

sotierra claridad

y una invasión de nada orgullosa

nos quiere devorar.

 

La sequía del alma desertiza

el gozo de cantar.

Escasea el asombro de sentirnos

hijos de Dios- Mamá.

 

Hasta los niños pierden la sonrisa

en turbio lodazal.

Ven conmigo, Francisco. Libaremos

el tímido rosal,

donde los versos de Su Amor declama

trascendente Verdad;

donde la luz del corazón se enciende

con solo contemplar;

donde el misterio se hace pan que nutre

perpetua Navidad.

donde predican lobos y corderos

feliz fraternidad;

donde la muerte de guadaña fría

no nos puede dañar.

 

Ven conmigo, Francisco. Necesito

locura sideral

para cambiar al universo roto

en un mundo de paz.

 

Ven conmigo, Francisco, por la selva

de la mendicidad:

los dos mendigos coceremos panes

de trigo candeal.

 

Sembraremos celestes alegrías

con sonrisas de paz.

Tallaremos vivísimos Belenes

en la mesa de altar.

Despertaremos en el alma limpia

alcones de bondad

y la tierra será planeta humano

de amor y de amistad.

 

Ven conmigo, Francisco. Realiza

mi sueño fraternal.

Quiero que Dios habite entre nosotros

y nos llene de paz.

 

Ven conmigo, Francisco, Resucita

mis ansias de tener alas amantes.

Quiero calzar sandalias caminantes

que hablen de Dios con huella manuscrita.

 

Ven conmigo, Francisco. Deposita

en mi sangre tus lámparas quemantes.

Quiero volverme loco cuanto antes

con la locura de tu paz bendita.

 

Ven conmigo, Francisco. Recupera

la luz de tu esperanza campanera

convocando a los hombre y a las yedras.

 

Alumbraremos juntos la mañana

con amor de ternura franciscana

que talle corazones en las piedras.

 

(Fiesta de San Francisco - 1997)