9/2/23

MONJAS

 



El Monasterio es un hogar de Dios.

Acoge entre sus musas silenciosas

el calor de la fe.

 

La paz se cobija en la clausura

y florece en blancas pinceladas

de cogullas litúrgicas:

son las monjas.

 

Toda su vida

se concentra en una palabra: DIOS.

Su vocación es ser latido de amor.

Se inmolan libérrimas

en el solo amor puro.

 

Irradiarán invisiblemente desde ahí

su influencia benefactora a todos los hombres.

Superarán la ignorancia

de quienes juzgan estéril su misión.

 

Seguirán entonando salmos

y melodías gregorianas

para convertir sus vidas

en incienso adorante.

 

Las monjas son

la mansa rebeldía de lo sublime

que no se resigna con la mediocridad.

 

Las monjas son moradas que construyen

los ángeles arquitectos

para que Dios habite feliz en la tierra.

 

Las monjas son

extrañas flores nacidas en invierno.

 

Las monjas son

“niñas de los ojos de Dios”,

a quienes El declara

doctoras en Teología experimentada.

 

Las monjas, cada día que pasa,

rejuvenecen más,

aunque su cuerpo se marchite.

 

Las monjas son señales luminosas

hacia la Vida que nunca fenece.