3/9/23

CAMPANAS DE TORRE VAL

 



 



En el atardecer y el silencio maduro

de la aldea escondida al pie de la montaña,

yo buscaba penumbra de paz contemplativa

por librar mi sangre de fríos silogismos.

 

Entonces conocí vuestro vuelo de alondras

hecho voz, casi humana, sobre la tierna aldea.

La vieja torre alzaba su corazón al viento

y latía en vosotras su llamada a lo eterno.

 

Os miré  dulcemente como a amigas de siempre

como si pronunciarais mis himnos olvidados,

como si fuerais hijas de mi sangre fundida

y hecha bronce que canta misterios infinitos.

 

Sentí mis ojos libres de tanto gris asfalto

que al filo de la urgencia se acumula en el alma.

Una lluvia de estrellas hechas canción de bronce

se derramó en mis labios para latir el verso.

 

Y escribo o rezo o canto con sólida alegría

la plenitud redonda de vuestra boca abierta.

Os pido ser madera de la recia melena

que purifique siempre vuestra llamada limpia.

 

Os pido que la voz aflore de mi carne

como aflora el sonido de vuestro bronce virgen.

Os pido ser llamada, ser luz hecha canción

para alertar al hombre a ser vuelo infinito.