18/9/23

EL PRIMER ATEO

 




Fue de noche. Los ojos desvalidos

en honda oscuridad se resignaban

a enmudecer las flores. Apagaron

las nubes y los aires encendidos.

 

Llegó su torrente de confusos ruidos

a las nieves del hombre. Se espantaron

sus pájaros del alma. Se forman

las nieves de su altura, fríos gemidos.

 

En delirio vertical y agudo

alzóse, pertinaz contra el misterio.

Sangró el misterio de la luz quebrada.

 

Sangró su corazón y quedó mudo

para cantar su gozo de salterio.

Esclavo el hombre se rindió a la nada.