17/9/23

ESPERANZA INICIAL III

 


 


 


Pero no es culpa tuya. Tus latidos

encendieron las plumas del jilguero

dieron luz al cristal del ventisquero

y música de hogar a los balidos.

 

Si pusiste dolor en los gemidos

y al ocaso sangrante prisionero

de mística nostalgia, si primero

lloramos al nacer de vida heridos…

 

es el amor celoso de si mismo

que ahonda sus raíces en la prueba,

y cuanto más reclama, más se siente.

 

Es el pobre sangrando de heroísmo

por cortar la corriente que nos lleva

al mar de loco instinto solamente.