19/10/23

AL CASTILLO DE CUELLAR

 



 




Buscando estilos me acerqué a tocarte

y eras sombra de angustia, eras montón

de fragmentos de lluvia y desazón

que pululaban más allá del arte.

 

Perdóname. No pude contemplarte.

Me dolía en hermano el corazón.

A fin de cuentas eras la prisión

de un trocito de mí: mi frágil parte.

 

Te grité. No escuchaste. Te decía

que sí, que quizá sí, pero que dentro

palpitaban también, y sus gemidos

 

también eran de púrpura que ardía.

Ya no. Ya no me atiendas. Se tu centro.

Es de piedra. No sabe de latidos.