21/10/23

AL CASTILLO DE TURÉGANO

 

 




Muy bien. Así. Condimentando el sueño

con barriles de fe. Como en aquella

edad en que naciste y cuya huella

grabada en ti como en su dueño.

 

Porque eres sólo eso: pétreo empeño

de titilar lo mismo que una estrella;

y te desgarras de que vence ella;

y te quieres morir fruncido el ceño.

 

Todo inútil al fin, porque tus muros,

muros son nada más. Nunca han logrado

arder como los astros. Pero calma.

 

Sabes de vuelos y galopes duros.

Y volar es arder más refinado.

Volar es más que arder. Volar es alma.