para quedar feliz en la alegría.
Te hiciste confidencia
y vertiste en mi sangre Tu Palabra
de nombre alborozante: Jesucristo.
Es mía tu Verdad Omnipotente
y mío tu cariño ilimitado.
Aunque mi sombra erguida y mi pecado
me quiera entristecer.
para quedar feliz en la alegría.
Te hiciste confidencia
y vertiste en mi sangre Tu Palabra
de nombre alborozante: Jesucristo.
Es mía tu Verdad Omnipotente
y mío tu cariño ilimitado.
Aunque mi sombra erguida y mi pecado
me quiera entristecer.
una sombra clavada en la mirada
hiriendo mi pupila con la nada
donde mi ser se desvanecería.
Pero veo encendida tu bujía
y, Contigo Viviente, mi pisada
se hace canción de llama enamorada
que prende los caminos de alegría.
Estás vivo, Jesús, para vivirme;
para darme Tu Luz, para lucirme
con tu Presencia cálida en las cosas.
Gracias, Amor, Jesús. Nada me inquieta.
Tiene razón mi sangre de poeta
besando estrellas y cuidando rosas.
beso al aire, a la lluvia y a las flores;
hago canción feliz de mis dolores
y profesión de luz de mi bujía.
Porque el Amor me llama y se confía
en mi sangre de niño, los colores
pintan de vida todos mis amores
y nutren mis entrañas de armonía.
Porque estoy poseído por tu llama
mi corazón creyente se derrama
amando y sólo amando alborozado.
Porque has resucitado al universo
tiene raíz mi jubilo y mi verso
Contigo, mi Jesús resucitado.
es mi razón perenne de alegría.
Mi pequeñez enciende la bujía
de saber que me alumbra tu mirada.
Soy en tu Ser: espléndida alborada
donde el cielo y la tierra en armonía
declaman la incesante poesía
que se hace primavera alborozada.
Doctor en alegría permanente:
donador de sonrisa confidente
a cada ser que cruza mi sendero.
Seré doctor, aunque el oscuro pozo
de mi dolor combata con mi gozo…,
PORQUE TU ERES AMOR Y YO TE QUIERO.
En Ti mi paz, mi fértil alegría;
mi proceso de amor, mi crecimiento,
mi razón de vivir, mi sentimiento
alumbrando la luz de mi bujía
En Ti, mi plenitud, mi garantía
de ser, amando, sólido cimiento.
En ti mi paraíso y mi contento
mi cumbre musical, mi melodía.
Transítame, Señor. Haz que se abra
la puerta de mi ser a tu Palabra
que me tiene, sin rejas, enrejado.
Levántame, Señor. Sostenme en alto
-vuelo de amor- en este dulce salto
en Ti, por Ti, Contigo consumado.