Urgidas por la Luz de Jesucristo,
respirada en el aire de Segovia,
vais a Bolivia, Misioneras Claras,
a plantar con Francisco la Alegría.
¿Qué habéis sentido en vuestros corazones
cuando Dios en silencio os invitaba?
¿Qué impulso de palomas en los ojos
os alzaba a volar sobre los mares?
¿Qué locura feliz lleváis en andas
de la sonrisa virgen que os alumbra?
