Unidos junto a Ti, Virgen María,
los creyentes alivian sus temores.
En su tierra de hombres nacen flores
de gozo difusivo y valentía.
El Espíritu Santo llenaría
la morada de claros ruiseñores.
Salmos de paz y vivos resplandores
sus lenguas enlutadas cantarían.
Siempre Tú, fecundísima plegaria,
dando a luz a la clara luminaria
de Dios Consolador, Fuego Divino.
Siempre Tú, corazón de abierta rosa
pidiendo al sol la llama generosa
que retire las sombras del camino.
