la Iglesia de los cuerpos y de las almas.
Eres modelo suyo, su Figura.
Contigo está la Iglesia custodiando,
como Virgen-Esposa del Cordero,
íntegra y pura su Palabra viva.
De sus entrañas brotan ríos de vírgenes
que se entregan al Reino de los Cielos
y brotan al mirarte, al contemplarte
entregada y feliz virginalmente.
