con mis sombras de tibieza.
Perdón, por esta pereza
que desertiza mi vida.
Perdón, si perdí cantares
en el ascenso a tu cumbre.
Perdón, por mi pesadumbre
que hizo charcos de tus mares.
con mis sombras de tibieza.
Perdón, por esta pereza
que desertiza mi vida.
Perdón, si perdí cantares
en el ascenso a tu cumbre.
Perdón, por mi pesadumbre
que hizo charcos de tus mares.
SANTO OLVIDO
El olvido es amor, cuando elimina
residuos de penumbras y de lodo.
Es dar el corazón
y darlo todo
como sencilla
fuente cristalina.
La mirada del
hombre se ilumina
cuando va junto a
Dios, codo con codo,
repartiendo cariño
de tal modo,
que no pasa
factura y no termina.
El olvido es
perdón que no se gasta
que siempre crece
y nunca dice: basta
porque no puede
tolerar rencores.
El olvido es la
paz, blanca paloma
que anida en las
entrañas y se asoma
en la humilde
sonrisa de las flores.