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1/2/23

VIRGEN OFERENTE

 



 

Con el Hijo en los brazos, al lado de José,

subes al Templo, Madre recién inaugurada.

Dos palomas recogen el candor de tus ojos

en blanca ceremonia de silencio y pobreza.

 

Das al Hijo, Te das, al Padre en el Espíritu

y, abierto el corazón, escuchas al Anciano,

de cuyos labios fluyen palabras luminosas,

palabras encendidas para encender al mundo

y dar eterna gloria a tu pueblo Israel.  

 

Pero, al filo del júbilo, el Profeta entrevé

una espada rasgando tu corazón de Madre.

Tu Hijo será signo de la contradicción”

y Tú, silencio denso de sangre derramada.

 

Te das, Virgen paloma, sin proferir arrullos;

Te das, Virgen espiga, en tu trigo de carne;

Te das, lámpara viva, en llama permanente

que trasciende los ritos y se inmola en el Hijo.

 

Un día tu cariño, adherido a la Cruz,

recogerá la sangre que Le diste entre besos.

Su Palabra Tercera Te abrirá las entrañas

para que des a luz a todos los humanos.

 

Y el Misterio Pascual de cada Eucaristía

será la ofrenda suya, Contigo renovada:

junto a El morirás crucificadamente,

y alumbrarás, con El, Resurrección eterna.

 

Virgen Madre, que hiciste de tu vida una ofrenda

de palomas, de luz, de flores concluidas,

tómanos en tus manos y dile a Simeón

que estos hijos también quieren ser Luz del mundo.

 

(2 de Febrero, día de la Presentación del Señor 1988)

 

 

1/2/22

OFRENDA DE LA VIRGEN EN EL FRUTO DE SU VIENTRE

 

 

Toma, Yavé, tu Fruto, mi carne consumada

el Hijo de tu Sombra, de mi sombra nacido.

Voy dándole mi vida, latido tras latido.

Voy dándole mi muerte, espada tras espada.

 

Te ofrezco mi riqueza de sangre lacerada.

Te ofrezco mi pobreza de cariño encendido.

En el silencio denso de mi denso gemido.                                                      

Te doy, junto a mi Hijo, mi vida enamorada.

 

Haz de mí sembradura de esperanza y de luz.

Fúndeme con mi Hijo al árbol de la Cruz

para que el mundo vea la gloria de Israel.

 

Hágase en mí el silencio que nutre su Palabra.

Hágase en mí la llaga que me quema y me labra

para sembrarme toda con El y para El.